martes, 28 de abril de 2015

El tutor en la Educación Infantil

Como ya sabemos, la etapa de Educación Infantil busca la formación integral de los alumnos, y para ello, es necesario atender a sus necesidades personales y características. Para lograrlo es esencial la acción tutorial y por supuesto, la implicación de las familias. Teniendo presente que nosotros como tutores, somos los nexos de unión y comunicación con la familia.

No hay duda de que la tutoría es una actividad inherente a nuestra función como maestros, que se realiza de forma individual y colectiva con los alumnos, con el objetivo de facilitar su integración personal en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Además, la acción tutorial persigue ayudar al alumno a desarrollarse como persona, es decir, como tutores tenemos la gran responsabilidad de enseñar a nuestros alumnos a convivir, a pensar y a decidir.

Asimismo, los tutores actuamos como catalizadores entre la familia, la sociedad, la escuela y el alumno. Debemos llevar a cabo una función formativa con la que ayudemos a nuestros alumnos a que maduren de forma personal, así como también llevar a cabo una función instructiva, en la que les orientemos y promovamos conocimientos.

Por otro lado, para llevar a cabo la función que tenemos como tutores de ayudar, apoyar y orientar a nuestros alumnos, es clave mantener una vía de comunicación e información fluida con la familia.

En relación con esto último, nosotros como tutores debemos implicar tanto a los padres, como a las madres en las actividades que llevemos a cabo en el aula, recabar información sobre sus hijos y mantenerles informados acerca de todo lo que tenga que ver con ellos. Debemos establecer, sobre todo, relaciones fluidas de comunicación con las familias, como ya he comentado. Para hacer realidad esto y poder trabajar en la misma dirección, será imprescindible mantener reuniones periódicas con los padres de nuestros alumnos. También, organizar charlas informativas, escuelas de padres y requerir su colaboración en la dinámica escolar.

Por otro lado, si queremos lograr la finalidad de la etapa de Educación Infantil, es decir, contribuir al desarrollo integral del alumnado mediante la personalización del proceso educativo, es imprescindible la implicación de las familias, que se interesen por todo aquello que tenga que ver con la educación de sus hijos y que no deleguen esa importante tarea tan solo a los maestros. También, es necesario, como ya mencioné, que tanto la escuela como las familias trabajen de forma conjunta y en la misma dirección por el bien de los alumnos.

En definitiva, la clave de todo pasa por llevar a cabo un esfuerzo compartido por parte del alumnado, familias, profesores y el centro, en referencia a la educación.

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